Se acabaron los días felices en Mordheim.
He sido enviado por el mismísimo Conde Vlad Von Carstein, dueño y señor del impresionante castillo Drakenhofen en la grandiosa provincia de Sylvania para vengar la humillación sufrida por su último emisario. A partir de hoy reclamo como tributo para mi señor todos los fragmentos de piedra bruja de la zona. Además tomaré propiedad de la Ciudad de los Condenados para la provincia de Sylvania, y aniquilaré a todo aquel que ose siquiera mirar como lo hago.
He reunido de entre los cementerios locales una banda de fieles guerreros que bajo mi mando arrasarán con los enemigos de mi señor, y por si fuera poco he reclutado para mis filas a un Gran Hechicero (o eso dice él). Su nombre es San Cipriano, el cual fue instruido en las Artes Oscuras por un tal Lucifer. No me importa de donde viene, sólo sé que ahora es mi vasallo, y que me ayudará a complacer a mi señor.
Esta misma tarde comenzaré mi incursión por las tierras de Mordheim, y mañana sabréis de mis aplastantes victorias con más detalle.


